Google me ha puesto fino filipino. ¿Cómo evito las penalizaciones?

Google me ha puesto fino filipino. ¿Cómo evito las penalizaciones?

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El mundo digital no está exento de sanciones, multas o penalizaciones. Sabes que para que tu web prospere no es solo cuestión de tener unos textos bien redactados, que el diseño web sea bueno o que las diferentes técnicas de enlaces sean las apropiadas. También que Google vea que no estás obrando de mala fe y enviando spam a cascoporro, por solo poner un ejemplo. Pero las penalizaciones existen, por lo que debes saber cómo evitarlas y, si en caso de que te hayan dado un pescozón, cómo reponerse.

Por qué me han jodido vivo los de Google

Porque has obrado mal, y no tiene por qué haber mala fe en ello. Imagina que estás elaborando un artículo muy chulo sobre los deportivos que lo están petando. Llevas ya un buen trozo, pero en un momento tonto encuentras un contenido que te viene ni que al pelo, pero de una web en inglés. Copias el contenido, lo traduces con Google Translate, retocas y tienes ya lo que deseas, un articulo que lo va a petar. Pues este es uno de los motivos más habituales de penalización, el conocido como contenido duplicado o spineado. Y como esta práctica hay muchas, desde mal uso de enlaces, el keyword stuffing, o meter las palabras claves con calzador y un número exagerado de veces, las URL’s no relacionadas…

Vale, tú lo que deseabas es que la web de tu taller de barrio estuviera bien colocada y así poder birlarle algo de clientela a los de la competencia, pero te has dado cuenta de que hay cosas que están mal hechas. No todo vale en internet, que, afortunadamente, no es una jungla. ¿Qué puedes hacer en estos casos?

Las buenas prácticas

Para comenzar, dejar de tener una actitud agresiva y pensar que en Internet solo lo que cuenta es el SEO. Posicionar correctamente es cuestión de muchísimos factores, y no se deben ni pueden aprender en un día. Piensa en el SEO como en la publicidad, si se practica de manera agresiva puede llegar a tener un efecto inverso al que buscas. En el caso de Google, puede penalizarte tanto de manera manual como automática.

Hay muchos propietarios de páginas web, y es algo muy habitual en el caso de pequeños y medianos comercios, utilizan técnicas de este tipo para tratar de subir posiciones lo máximo posible. Todo va bien hasta que el bot de Google o cualquier empleado de la compañía te arría el sopapo y te manda un aviso. O bien, directamente te aplica una penalización hundiéndote hasta la página 17 del buscador. Si has actuado de esta forma quizás no debas culparte, puede que sea por desconocimiento o por haber seguido los consejos del friki de tu amigo que completó un curso de tres horas de SEO para desempleados.

Debes dejar de tener la actitud de ir con el machete entre los dientes, poner los pies en la tierra y actuar con una mayor naturalidad. A pesar de todo lo que te hayan contado hay técnicas SEO que, aparentemente pueden resultar beneficiosas, pero sin embargo provocan el efecto contrario. La más habitual es la de inundar un texto con multitud de enlaces, con el objetivo de que posiciones bien. Otra de las prácticas que penaliza mucho el posicionamiento es la de no crear un contenido de calidad.

Cuando el contenido creado es bueno, consigue enganchar y el lector permanece tiempo en la página. Esto es interpretado por Google como algo positivo, y te aupará a unas posiciones preferentes. Si tu sitio web está desactualizado, tampoco será un buen motivo para que Google te tenga en cuenta. Son detalles que pueden parecer triviales, pero que pesan demasiado. Quizás muchos más que el de estar obsesionado con el uso correcto de las palabras claves. Piensa en ellas como en las especies con las que cocinas. En su punto justo dan sabor a tus recetas, pero cuando te pases las terminan desgraciando.

Me han penalizado, ¿qué hago?

Pues para comenzar, no tratar de entrar en pánico. Las penalizaciones de Google, tal y como se han aplicado desaparecen si eres capaz de revertir la situación y de aplicar las técnicas adecuadas. No está demás que eches un vistazo a las directrices de Google para webmasters que te ayudarán a saber cuáles son aquellas prácticas no recomendadas.

Pero si realmente no sabes por dónde empezar, no aprietes todavía el botón del pánico. Ponte en contacto conmigo y realizaré un análisis a tu página para poder identificar cuáles han sido los problemas que te han llevado a hundirte. De todo se sale, que no te quepa duda, pero no has de perder más tiempo. Más que nada porque mientras más permanezcas no visible, es dinero y tiempo que estás perdiendo.

No lo pienses más, cuanto antes te pongas manos a la obra, mejor para la marcha de tu proyecto. De paso, si cuentas con mis servicios, te llevarás una serie de consejos útiles para el futuro y que te harán por fin navegar solo con garantías.

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